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ARTÍCULO

ERNESTO CHE GUEVARA, MATEMÁTICA Y ELECTRÓNICA

por Mireya Vilaseca

Durante los años transcurridos desde mediados de 1959 hasta 1965, el Che llevó a cabo el estudio serio y profundo de las matemáticas. Mi papá, Salvador Vilaseca, fue su profesor durante todos esos años.

Me he animado a hacer este trabajo para este libro que presentamos hoy porque para mí constituye un doble honor esta oportunidad. En primer lugar, por lo que significa profundizar en la vida del Guerrillero Heroico, ya que él representa el más alto ejemplo de un revolucionario. En segundo lugar, por el vínculo que él tuvo con mi papá, a quien siempre he querido y admirado mucho, y por lo orgulloso que él se sentía de esta relación personal. Él decía “que el haber tenido la oportunidad de colaborar, en el plano docente, con un hombre tan brillante y extraordinario como el Che, constituye una de las páginas más honrosas de mi vida, y, al mismo tiempo, representó la oportunidad inconmensurable de aprender de su conducta y de su pensamiento político y económico. Siempre he dicho que yo daba clases de matemáticas al Che y él me daba clases a mí de conducta revolucionaria.”

Ha sido la admiración y el amor por estas dos personas lo que me comprometió a incursionar en este tema tan lejano ya en el tiempo para ofrecerles a ellos dos este modesto homenaje.

En el día de hoy vamos a referirnos a esas clases de Matemática Superior que le impartió mi papá al Che, algunas impresiones de esta relación con el Guerrillero Heroico, y el por qué el Che quiso estudiar matemáticas y después Programación Lineal.

Vilaseca conoce al Che.

A mediados de 1959 el Che es designado para presidir una importante delegación que visitaría algunos países que habían participado en la Conferencia de Bandung, que fue el antecedente del Movimiento de Países No Alineados.

El objetivo de esta delegación fue la de ampliar las relaciones diplomáticas, comerciales y culturales con otros países así como tener el primer contacto personal de sus principales líderes con la Revolución Cubana.

Durante ese viaje visitaron un total de 12 países de África y Asia.

La delegación salió de la Habana el 12 de junio y mi papá se les reunió unos días después en El Cairo.

Pero dejemos que sea él mismo quien nos relate ese encuentro:

“Yo no conocía al Che antes de ese viaje. Conocía de él lo mismo que todos los cubanos, que era un héroe admirado y querido. Fue en la capital egipcia una mañana a las 7:30, que tuve el honor de presentarme al Jefe de la Misión y así conocer al Comandante Guevara personalmente. Ese momento fue muy emocionante para mí y lo recordaré toda la vida. El probablemente había sido informado de mi historial revolucionario, siempre con la Universidad. El Che quiso conocer más de la historia del Directorio y la figura de Guiteras. El me preguntó si había sido miembro del Directorio del año ’30 y le dije: Sí, estuve en el ‘30 y en la huelga de marzo del ’35, que fueron años terribles y acabaron de manera sangrienta, con cadáveres todos los días en las calles. Después, creamos Izquierda Revolucionaria, estuve preso en 1931… Todo eso me lo hizo contar el Che. Él quería escuchar las anécdotas de la Revolución del ´30, de cómo estaba organizada esa organización estudiantil, sus métodos de lucha, de los personajes que participaron en esa gesta, del papel que jugaron el estudiantado y los distintos partidos políticos y el por qué se había frustrado esa Revolución. El Che me hacía contar en detalle todos los métodos nuestros de clandestinaje, manipulación de explosivos, cómo fabricábamos gas lacrimógeno para desalojar los casinos y otros lugares públicos cuando Machado, cómo explotábamos bombas sin usar candela… Me hizo dibujar en un papel esquemas de diferentes métodos con que se hacían explotar aquellos artefactos y quiso que le dibujara un esquema del aparato con que se fabricaba el gas lacrimógeno que se utilizó en aquella lucha. En fin, creo que eso nos acercó, a pesar de la diferencia generacional que existía.  

Un día durante el viaje el Che me dijo que quería estudiar matemática superior al regresar a Cuba, fundamentando: “Es que para dominar la ciencia económica hay que saber matemáticas”. Le pregunté si sabía matemática superior: “Mira, -explicó- a mí se me ha olvidado todo. En el bachillerato di álgebra, geometría, esas cosas; pero nunca más he vuelto a ver eso”. Le contesté que entonces tenía que empezar a repasar.

En realidad, yo pensé que su idea sería solo pasajera. Con el trabajo y las responsabilidades que tenía, no creía que pudiera cumplir aquél propósito.” 

Se organizan las clases de matemáticas

A los quince días del regreso, el Che le mandó un mensaje con García Valls: “Ya tengo la pizarra, el borrador y el yeso, ¿cuándo empezamos?” Le respondí que cuando él quisiera y la respuesta fue: “Mañana”. El Che era entonces Jefe del Departamento de Industrialización del recién creado Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA).

Vilaseca narraba:

“Las clases eran dos veces a la semana: A partir de las 8 de la mañana, los martes y los sábados. El martes generalmente era una hora, porque muchas veces el Che terminaba su jornada nocturna de trabajo con esas clases y después se iba a dormir un poco. Pero los sábados lo mismo concluíamos a las 10 de la mañana que a las 4 ó 5 de la tarde, dependía del proyecto de trabajo que él tenía para ese día.

El Che no permitía que interrumpieran la clase, había dado órdenes terminantes en la oficina que era también el aula. Creo que si hubo en los cinco años dos o tres interrupciones fueron muchas. Era muy riguroso y puntual.”

Al inicio mi papá le dejaba ejercicios como tarea, nunca dejó de hacerla. Pero en una oportunidad al comenzar la clase el Che le dijo que había estado toda la noche con asma y que cuando se alivió, a las 5 de la mañana, pudo hacer la tarea. Mi papá se dio cuenta de que él no tenía otro momento para hacer los ejercicios y determinó que ellos se harían en lo adelante en la pizarra durante la clase y se acabó el problema. Por eso duró tanto ese curso, porque durante las clases se hacían los ejercicios.

Mi padre recordaba:

“Son imborrables las imágenes del Che, con aquella voluntad que lo caracterizaba, en los días que tenía asma. El daba su clase como si no existiera ningún obstáculo. Sacaba su aparatico del asma y seguía. Nunca faltó a clases por ese motivo.

Solo si tenía que salir a cumplir alguna misión fuera del país es que se suspendía momentáneamente el curso. Pero si estaba en Cuba las clases eran algo sagrado. Salvo en los tres o cuatro días más tensos de la Crisis de Octubre, el resto de los días de aquella etapa tan compleja y difícil, vino a dar sus clases.”

Estructura de las clases y textos.

Las clases estaban estructuradas de la siguiente manera: Había una parte teórica que mi papá explicaba en la pizarra y el Che tomaba nota en un cuaderno que tenía por título: Teoría. Después, el Che pasaba al pizarrón y comenzaba a hacer los ejercicios del libro. Generalmente él estaba la mayor parte del tiempo frente a la pizarra resolviendo los problemas.

El curso comenzó dándole álgebra y trigonometría del Bachillerato. Después que él hubo recordado y consolidado todo eso, comenzamos a impartirle Álgebra Superior, Análisis Matemático y Geometría Analítica que se daban en clases alternas. Le di todo el texto de Algebra Superior de Pablo Miquel. La Geometría Analítica la estudió por el Tanner e hizo todos los problemas del libro. Después dimos Cálculo Infinitesimal y Cálculo Diferencial e Integral, estudió completo el libro de Granville. Al final le di los casos más típicos de las ecuaciones diferenciales. El Che llegó a conocer bien las matemáticas, un conocimiento extraordinario porque hizo en la pizarra, él solo, todos los problemas de esos libros.

En el libro que hoy presentamos hemos incluido como primicia las carátulas de los libros del Che de matemática y los facsímiles de algunas de las páginas de la libreta Teoría, que se encuentran en el Centro de Estudios Che Guevara, quienes amable y generosamente nos facilitaron todo este material.

“Después de las clases conversábamos a veces 10 minutos, otras veces media o una hora, según el interés del tema. Yo le pedía opiniones y consejos acerca de problemas del Banco después de irse él para el Ministerio de Industrias. A veces hablábamos de algún problema de Industrias o cuestiones internas del país, u otras relacionadas con política internacional o tácticas del imperialismo.

También hablábamos de historia, sobre todo de Cuba. En una ocasión tuve que hablarle de los estudiantes de 1871, incluso le presté el libro de Fermín Valdés Domínguez, que aún conservo marcado por su mano los párrafos que leyó del mismo cuando habló públicamente de ellos, en la escalinata de la Universidad de la Habana”.

Las clases llegan a su final, y ésta es la narración de Vilaseca:

“Hasta que llegó el momento en que le dije: Bueno, Comandante, ya yo le he transmitido a Ud. todo lo que sé de matemáticas. Vamos a liquidar ya el curso. Entonces él me contestó: “No, ahora quiero que tú me des clases de Programación Lineal”. Le expliqué que yo había leído cosas de programación lineal pero que nunca había dado clases de esa materia. Bien, -insistió el Che- ¿por qué no la estudiamos juntos?

Primero llevó un librito mexicano de Espinosa Berriel, muy sencillo: lo estudiamos completo. Posteriormente me trajo un libro de un autor norteamericano que era durísimo. Este libro lo vimos, más o menos, hasta la mitad… Porque ya en 1965 él comenzó a prepararse para la misión internacionalista.”

¿Por qué el Che quería estudiar matemáticas?

Al inicio el Comandante Guevara le expresó a mi papá que él quería estudiar matemáticas para poder saber de economía. El Capital lo estudió exhaustivamente. En otra ocasión, el Che también le expresó que estudiaba matemáticas “porque ellas me ayudan a ordenar el pensamiento”.

La programación lineal puede resolver problemas de la industria, principalmente en las refinerías de petróleo y la industria de manufactura, los problemas de transporte, la gestión de los inventarios, etcétera.

El Comandante quería resolver los problemas que confrontaba la economía y la industria en aquellos momentos y buscaba las herramientas matemáticas necesarias para ello.

Según el testimonio de Vilaseca:

“El traía a las clases problemas de tipo económico para ver qué fórmulas necesitaban para resolverlos. Recuerdo que una vez trajo un problema relacionado con una fábrica de cigarrillos en una industria habanera, pero no le hallamos solución a partir de una fórmula matemática. Sin embargo, cuando estudiamos programación lineal lo vimos otra vez y lo resolvimos… Se podía resolver por programación lineal.”

La despedida del Che de Vilaseca

“Un día de marzo de ese año 65 el Che me llama y me dice que tenemos que suspender las clases, porque se iba a cortar caña. Le expliqué que también yo iría con mis compañeros del Banco a cortar caña y le pregunté en qué zona él estaría. Me respondió que en el central Morón. Entonces le informé que nosotros íbamos al Central Baraguá y que como estaríamos cerca, trataría de ir a verlo un domingo. Me respondió algo que yo no supe interpretar en aquel momento “Va a ser difícil que nos encontremos”, dijo simplemente. Creo que esa fue su despedida porque en efecto no nos encontramos más, y esa vez, con esa llamada telefónica, fue la última vez que escuché su voz.

Lo curioso, es que después que desaparece de la vista pública, un día la compañera Aleida March me mandó un recado que el Che le encargaba que buscara cinco libros y que ella quería que se los ayudara a conseguir. Uno de los libros lo puse de mi biblioteca, pues lo tenía; otros tres –yo era entonces Rector de la Universidad de la Habana- me los llevé de allí y aún deben estar apuntados a mi nombre y el quinto texto era el de Programación Lineal que nosotros habíamos dejado por la mitad. Parece que él quiso seguir estudiando aquello, quiso continuar en el empeño…”

Estos cinco libros lamentablemente no los tenemos y no sabemos qué fue de ellos.

Cuando se estudian los testimonios de aquellos que conocieron y trabajaron con el Che, se destacan siempre unas cualidades extraordinarias, él encarnaba al “hombre nuevo”. Siguió a Fidel desde el momento en que lo conoció y supo valorar siempre su inteligencia y su liderazgo. Fue consecuente con sus ideas hasta el final.

Mi papá decía:

“Puedes estar seguro que si el Che estuviera vivo, estaría en Cuba defendiendo la Revolución junto a Fidel Castro. Murió como guerrillero combatiendo por la libertad de los pueblos. Pero si estuviera vivo, repito, estaría junto al pueblo, junto a Fidel, defendiendo a la Revolución Cubana.”

Muchas gracias