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CHE Y LAS CORTINAS DEL CONSEJO DE SEGURIDAD DE NACIONES UNIDAS

por Sergio Alejandro Gómez

Las cortinas del edificio del Consejo de Seguridad en Nueva York se abrieron este viernes por primera vez desde 1964, cuando se produjo un atentado con bazooka contra Ernesto Che Guevara, quien pronunciaba un discurso en esa sala, y se decidió cerrarlas como medidas de seguridad.

La iniciativa de dejar entrar la luz natural en el salón fue de Alemania, quien asume la presidencia rotativa del organismo de Naciones Unidas. En diciembre de 1964, un comando del grupo terrorista Movimiento Nacionalista Cubano (MNC), auspiciado y tolerado por la CIA y las autoridades norteamericanas, disparó una bazooka contra la fachada del Consejo de Seguridad. El proyectil cayó a unos 100 metros del objetivo, explotando en el mismo río y haciendo temblar las ventanas de la sede central de la ONU. La autoridades comprobaron que, de haber dado en el blanco, el atentado habría causado efectos devastadores en la sala donde pronunciaba su discurso el Che y en la que estaban presentes diplomáticos y líderes de varios países del mundo. Reportando el inusitado hecho, al día siguiente en primera plana, el New York Times señalaba que el artefacto utilizado sólo estaba al alcance de las fuerzas armadas.

El Che, vestido con el usual traje de campaña de la Sierra Maestra, no detuvo su intervención y se limitó a comentar que el bombazo “le había dado sabor al discurso”. El Movimiento Nacionalista Cubano (MNC) estaba liderado por Guillermo Novo Sampoll, terrorista formado y protegido por la CIA. El 17 de septiembre de 1963 había organizado una agresión contra la delegación de Cuba a la Asamblea General de la ONU, en Nueva York. Por el atentado contra el Che en 1964 fue arrestado por el FBI, pero quedó en libertad bajo fianza de quince mil dólares. Siguió con sus actividades terroristas y en 1973 fue puesto a disposición de la corte del distrito de New Jersey por violación de la Ley de Neutralidad de esa nación al ser partícipe de acciones en contra del consulado de Cuba en Montreal, Canadá y contra un buque cubano, por lo que se le condenó a una pena de 6 meses de privación de libertad y 5 años de libertad bajo palabra. Su larga carrera criminal incluyó también la planificación del asesinato de Orlando Letelier y Ronnie Mofit en plena capital norteamericana.

A finales de la década de los años 80 se incorporó al grupo paramilitar de la organización terrorista con sede en Miami, Fundación Nacional Cubano Americana. Junto con Luis Posada Carriles, el cabecilla del grupo, Pedro Remón y Gaspar Jiménez Escobedo, Novo Sampoll participó en en el intento de magnicidió contra Fidel en el Paraninfo de la Universidad de Panamá, durante la X Cumbre Iberoamericana. El plan magnicida consistía en volar el lugar don­de Fidel hablaría ante más de mil espectadores y varios jefes de Estado. Para esa tarea, Posada con­taba con una red de colaboradores dentro del país y la asesoría de un selecto equipo de terroristas, entre los que se encontraba Novo Sampoll.

En agosto del año 2004, tras pasar apenas unos años en la cárcel, el grupo de terrorista fue indultado por la entonces presidenta Mireya Moscoso, quien recibió sobornos por parte de la Fundación Nacional Cubano Americana. La noticia de que la luz del sol entró por primera vez al Consejo de Seguridad le da la vuelta al mundo. Alemania quizás tuvo en cuenta las transformaciones que se llevaron a cabo en el 2013 para blindar las ventanas del edificio. Sin embargo, poco se destaca que el hecho constituye un recordatorio de la larga saga de terrorismo contra la mayor de las Antillas, al amparo y con la asesoría del mismo país que hoy pretende señalar a Cuba como el “origen de todos los males” en América Latina. Un breve repaso de los acontecimientos en los últimos sesenta años, como nos recuerda la noticia del Consejo de Seguridad, es suficiente para dejar entrar la luz en la historia.