NOVEDADES

ARTÍCULO

CHE, COMO PREFIERO IMAGINARLO

por Daily Pérez Guillén

Amanece el 8 de octubre y la imagen del Che repartida en decenas de publicaciones de las redes sociales me llevó al pasado. Año 2007, tres jóvenes y una maestra intentando hallar en la amplia obra fotográfica dedicada al revolucionario universal, una imagen que distinguiese la exposición “Che Siempre” que ese año el recinto ferial Expocuba dedicaría al comandante Ernesto Guevara como homenaje a su vida y obra cuatro décadas después de su asesinato.

Buscábamos un Che nuevo, cercano, cálido, real, humano. Revisamos cientos de ficheros digitales; otros tantos sobres con olor a polvo, con marcas de archivos de prensa y el sepia cubriendo el cartón; las páginas de decenas de libros publicados en todo el mundo pasaron en pocos días ante nuestros ojos.

Allí estaba el Che de Korda, icono de la rebeldía, todo fuerza, serenidad, seguro y dispuesto para volverse a alzar cada vez que una causa por la justicia del mundo lo necesitase.

Nosotros buscábamos otro Che. Y de repente lo descubrimos. Lo había retratado el fotógrafo suizo René Burri en medio de sus funciones como Ministro de Industrias. Al fondo, delineada la isla de Cuba, fijándolo para siempre en un tiempo y en un lugar. Un Che feliz, a juzgar también por la gráfica del escenario, en alguna asamblea obrera.

Inmensa apareció la fotografía en una pared de Expocuba. Otra treintena de instantáneas del niño, el joven estudiante, el viajero, el guerrillero, el hombre de gobierno, portavoz de la Revolución cubana, el hijo, el padre, el amigo, guerrillero otra vez.

Después, la imagen de Burri comenzó a aparecer aquí y allá, en muchos lugares, hasta hoy que volví a encontrarla en las redes sociales. Es el Che como prefiero imaginarlo, sonriente entre la multitud que comparte su fe revolucionaria –aunque el lente apunte solo a él; con esa mezcla de juventud y madurez que solo una existencia plena como la suya puede lograr. Un Che vivo a pesar de 52 octubres después de 1967.